Como si de una vendetta personal se tratara, el alcalde de San Lorenzo de El Escorial, José Luis Fernández-Quejo, ha emprendido, sirviéndose de todos los medios de comunicación a los que ha tenido acceso, una feroz campaña de intoxicación contra Alternativa Municipal Española -el partido político que le arrebató el concejal Nº 10, Manuel Batres Pérez, inmediatamente contratado como cargo de confianza de libre designación por un importe anual de 34.272 €, en los pasados comicios municipales del 22 de mayo-, centrando su foco de insidias y calumnias en la persona de nuestro representante municipal, Carlos Zarco Ibáñez, a quien ha pretendido desprestigiar tomando la parte por el todo, sacando frases de contexto y diciendo medias verdades, que es la peor de las mentiras, de unas declaraciones suyas en la III Tertulia del Signo del Krak.

La actitud de Fernández-Quejo representa la constatación fehaciente de uno de los males del sistema democrático indirecto del que nos valemos los españoles para gobernarnos, pues derrocha sus energías y su tiempo -71.798 € anuales que sufragamos los vecinos con el pago de impuestos y tasas- a desprestigiar a la oposición, a hacer propaganda electoral, a dominar en los plenos municipales, a adular a sus electores, cuando debería dedicar todo su esfuerzo en las funciones propias de Gobierno.

La insidiosa campaña emprendida por el alcalde de San Lorenzo de El Escorial contra AME nos lleva a pensar que estamos en el buen camino, que el equipo de Gobierno del Partido Popular tiene algo que ocultar, que más de uno no tiene la conciencia tranquila, que algunos temen que sea desvelada la verdad, que José Luis Fernández-Quejo se encuentra incómodo ante uno de los miembros de esa resuelta minoría que jamás ceja en su empeño.

Aunque lo realmente importante de esta situación es que la misma es un grotesco recurso utilizado para desviar la atención de los asuntos relevantes, es decir, la insidiosa campaña es un subterfugio para que se silencien una serie de preguntas que tendrían muy difícil justificación por parte del alcalde. Y nos estamos refiriendo concretamente a las siguientes:

1. ¿Por qué el alcalde y dos de sus concejales, Torres y Cuesta, intentaron comprar la voluntad de la oposición para contratar al Sr. Batres con el dinero de todos los vecinos de San Lorenzo de El Escorial?

2. ¿Por qué el alcalde se dirigió a los miembros de la oposición diciendo: « ¿queréis cobrar y cuánto?».

3. ¿Por qué el Partido Popular ofreció la posibilidad a cada Grupo Político de contratar un cargo de confianza si a su vez el Partido Popular contrataba a dos cargos de confianza?

4. ¿Por qué el ofrecido cobro se podía efectuar de forma distinta según las necesidades particulares de cada concejal?

5. ¿Qué se pretende ocultar con la contratación del Sr. Batres?

6. ¿En qué se ha utilizado el dinero abonado a los Grupos Políticos en anteriores legislaturas y por qué no se ha fiscalizado su tasada utilización?

7. ¿Por qué se están pagando gastos presupuestados en 2009 con créditos actuales?

8. ¿Por qué se bajan los sueldos de los empleados públicos antes de acabar con los sueldos políticos en el Ayuntamiento?

Y lo que ahí arriba nos preguntamos, nos lo preguntaríamos también si fuera otro distinto el partido que gobernase el Ayuntamiento. Lo que está claro es que políticos de esta guisa los hay en todas partes, pero allá donde estén y sean del partido que sean hay que desenmascararlos, sacar a la luz pública sus tejemanejes y hacer una férrea labor de control que les impida actuar a su antojo y conveniencia.

En definitiva, para Alternativa Municipal Española José Luis Fernández-Quejo, María Isabel Torres, José Antonio Vara, Carlota López, Francisco Javier Santiago, Ángeles Nogal, J. Joaquín Cobo, Pilar Santiso y Gonzalo Cuesta son indignos de formar parte de este consistorio.

Categorías: General