SOBRE LOS PACTOS. REFLEXIONES DE UN GURRIATO.

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San Lorenzo de El Escorial, nuestro pueblo. Y como otros tantos pueblos, en estos días deshojando la margarita de los pactos post-electorales.

Que si hay que desterrar a la derecha caciquil…

Que no hay que dejar gobernar a la izquierda radical…

Que si yo te pongo allí tu me pones aquí…

Que te cambio esta concejalía por la dirección de no se que Empresa Municipal…

Que mi ideología está más de moda que la tuya, anticuada cuando no obsoleta…

Para empezar diré que el pueblo es soberano y sabio (casi siempre, todo hay que decirlo) y este pueblo sabio ha decidido que ninguna marca política gobierne en solitario imponiendo sus criterios. Hasta ahí creo que todos estamos de acuerdo.

Pero ¿estos pactos que se andan cocinando respetan la voluntad popular? Pues tengo mis serias dudas.

Los pactos parecen basarse en componendas para conseguir sus fines, espurios a veces, y de aparente buena voluntad otros, pero casi siempre olvidándose de quien les ha puesto allí, defendiendo su ideología y muchas veces siguiendo los “patrones” dictados desde las sedes centrales o provinciales de los partidos o del referente político de cada uno.

En estos días y leyendo los comentarios de unos y de otros echo en falta lo esencial: ¿Qué necesita mi pueblo?

Mi pueblo necesita mejores servicios, no ideologías.

Mi pueblo necesita unas calles limpias, cómodas para el peatón, prácticas para el conductor, bien iluminadas… pero no necesita ahorrar en servicios para potenciar amiguismos.

Mi pueblo, referente cultural donde los haya, necesita un desarrollo y mantenimiento de la cultura con acceso barato (mejor gratuito) universal y transparente… pero no requiere una cultura teledirigida hacia el encumbramiento ideológico de nadie. Recuerdo, en referencia a esto, una anécdota que mi padre me contaba y es que a finales de los 80 o primeros 90 el Concejal de Cultura pidió que en la Campaña de Navidad se sustituyeran las películas que se proyectaban en el entrañable y hoy abandonado a su suerte Cine Variedades, gratis para los niños y de temática adecuada para ellos, por cine checoslovaco en V.O.S. porque eso educaría a los niños en los valores políticos (!!!) (Y al que quiera le doy por privado el nombre y el partido para no levantar suspicacias)

En resumen. Mi pueblo necesita ideas, proyectos y realidades A FAVOR DEL PUEBLO no a favor de los políticos. Lo mejor para el pueblo no coincide con aquello que es lo mejor para el político de turno.

Los políticos pasan, las políticas pasan, pero el pueblo permanece. Y es para el pueblo para quien deben trabajar.

Que nunca lo olviden los votados. Los elegidos no lo han sido para su beneficio ni su proyección política. Lo han sido para trabajar de verdad (no con la boca pequeña) en favor de los gurriatos.

Y eso incluye dar apoyo a proyectos, si son buenos para el pueblo, aunque no los haya propuesto nadie de su partido. Las ideas y los proyectos son buenos o malos per se. No son buenos o malos en función de “a quién se le ha ocurrido”. (En una tele-tertulia de esas que hoy tanto abundan, el presentador en una ocasión preguntó a los contertulios en general su opinión sobre una idea impactante que alguien, sin decir quién, había propuesto. Respuesta de dos de los “periodistas-políticos” que allí se encontraban: Antes de contestar ¿De dónde ha partido esta idea? Así es, ni se atrevían a calificar la idea sin saber si el autor era de su cuerda o de la soga del enemigo!) Y estas historias tiene que desaparecer de la política municipal.

Tengo la certeza de que si los proyectos para la mejora de la gestión del pueblo fueran realmente anónimos y ninguno supiéramos de quien (o de qué partido) ha surgido la idea, votaríamos a favor de propuestas hechas hasta por el más acérrimo adversario político.

Mi pueblo tiene muy buenas gentes. Mi pueblo tiene historia, mucha historia. Mi pueblo tiene importante pasado y presente y tiene que tener un brillante futuro. Mi pueblo tiene problemas que resolver… Pero mi pueblo no tiene ni necesita ideologías políticas. Necesita trabajo, gestión, administración, cercanía de los regidores, calidad de vida y entidad propia. No tenemos que parecernos a nadie solo porque la ideología del ayuntamiento de turno sea similar a la de no sé qué brillante cabecita política que rija nuestros destinos desde las páginas de un diario o desde un programa de televisión.

Y esto le pasa a mi pueblo y otros tantos “mi pueblo” de todos los que integran nuestra geografía.

¿Porqué no dejamos de marear la perdiz y “mirarnos el ombligo” políticamente y nos ponemos TODOS a trabajar en beneficio de San Lorenzo?

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