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Ha llegado la hora de que la amenaza separatista de los nacionalistas catalanes reciba una respuesta firme, contundente y unánime del resto del pueblo español. Quienes exigen que Cataluña sea considerada una nación olvidan que Cataluña, al igual que el resto de los pueblos que integran España, no podrá ser considerada nunca una nación ya que las naciones no son contratos que se pueden suscribir o rescindir por la voluntad emanada de las urnas, no son entidades físicas individualizadas por sus accidentes geográficos, étnicos o lingüísticos, sino fundaciones con sustantividad propia que no pueden ser disueltas por la voluntad de pocos ni muchos. Y a tal punto de hartazgo está llegando el resto del pueblo español con las ambiciones independentistas de Cataluña, que ya se escuchan voces admitiendo la posibilidad de una reforma constitucional o de una consulta plebiscitaria. Ambas soluciones son inviables, porque aun cuando todos los españoles estuviéramos conformes en la desmembración de España, hacerlo sería un crimen imperdonable contra la propia nación. Nuestra generación ha recibido a España del esfuerzo de generaciones precedentes y así ha de entregarla a las futuras.

El problema independentista sólo hallará solución cuando los españoles entendamos por fin que sólo se puede ser verdaderamente libre dentro de una patria fuerte; y es la presente situación infectada por el separatismo, que ha trastocado todos los parámetros sociales, culturales y morales, la que amenaza todo resto de libertad, con su pretensión de instaurar una forma de gobierno que reduce al pueblo a la esclavitud, al servicio de la nueva clase dirigente nacionalista.

La patria, como realidad natural del hombre, es decir la tierra de nuestros padres y tan cercana a nosotros como la propia familia, surgida de la natural tendencia humana a congregarse en apoyo mutuo, adecuándose a un modo de ser y de sentir a lo largo de la Historia, diferente radicalmente de los nacionalismos románticos que ven en lo físico y sentimental la esencia de lo patriótico o de la creencia que la nación es un plebiscito cotidiano, es mucho más que un idioma o unas costumbres. La patria identifica, individualiza a un pueblo respecto a los otros, sin que por ello deba existir forzosamente una total identidad, ni racial, ni idiomática, ni costumbrista.

Es por ello que Alternativa Municipal Española se postula radicalmente en contra de cualquier solución que contemple la vía plebiscitaria para resolver las ansias independentistas de Cataluña, instando al Ejecutivo y al resto de los poderes del Estado a que actúen de forma enérgica, contundente y decidida ante el menor indicio de declaración unilateral de independencia de Cataluña.

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