No son las ruinas del Templo del rey Salomón, pero es el muro de las lamentaciones de un buen puñado de vecinos de la zona y de otros muchos que a diario transitan por las inmediaciones. Las obras del Paseo de la Estación, dos años largos después de haberse iniciado (Enero de 2011), actuaciones cuya duración estaba estipulada en un plazo no superior a los 15 meses (llevamos 27) , continúan sumidas en absoluto caos. Levantada, asfaltada, adoquinada, vuelta a levantar y adoquinada del nuevo, las obras en la carretera y en las aceras del Paseo de la Estación están siendo el cuento de nunca acabar: tan pronto se levantan badenes, como se desmontan y se vuelven a levantar.

De nada parece haber servido que el Partido Popular de San Lorenzo presentara en su día una moción exigiendo a la Comunidad de Madrid que finalizase con carácter inmediato las obras del Paseo de la Estación, porque a la vista de todos está que aún continúan los trabajos, los atascos, la regulación circulatoria mediante semáforos, en fin que los vecinos, los transeúntes y los conductores sufren la incompetencia de unos responsables políticos que se cuelgan medallas con la misma facilidad que esquivan responsabilidades. E inacabadas como están las obras, ya han aparecido las primeras pintadas o grafitis en un muro que lejos de formar parte de las ruinas del Templo del rey Salomón, parece que va a suponer la ruina de más de uno. Y es que hay que señalar que en lugar de ofrecer una magnífica pizarra donde los grafiteros puedan ejercitarse en el dibujo y la caligrafía, desde el Ayuntamiento habría que perseguir y sancionar unas conductas que no hacen sino ofrecer una pésima imagen del pueblo a autóctonos y foráneos. .

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