Después de poner en manos de una empresa privada (AURIGA) el seguimiento, control y fiscalización de las contratas de basura, limpieza, recogida viaria, agua, alcantarillado, limpieza de edificios, señalización informativa y comercial, zonas verdes, parques y arbolado urbano, regularización de semáforos, así como las que en un futuro puedan ser objeto de contrata o concesión, a los sanlorentinos sólo nos queda cumplir resignadamente con nuestros impuestos y vivir con la esperanza de que el Equipo de Gobierno del Partido Popular se decida de una vez por todas a externalizar asimismo la gestión política del Ayuntamiento. De esta manera, el alcalde y los ediles del PP podrán tumbarse a la bartola dentro de la más estricta legalidad, cobrando a finales de mes las exageradas retribuciones que perciben, es decir 406.210 € anuales que suman en su conjunto por delegar en empresas privadas funciones que sólo a ellos o a empleados municipales deberían corresponder.

La propuesta, que partió de Gonzalo Cuesta Nieto (el mismo concejal de Urbanismo que no tuvo reparos morales a la hora de incorporarse, pasando a formar parte de los órganos de Huaco Obras y Servicios S.L., a una sociedad que acababa de ser beneficiaria de una licencia ilegal de obra mayor en la que él había tomado parte en el Ayuntamiento), fue muy bien acogida por los miembros del Partido Popular que forman la Junta de Gobierno Local. Tan bien acogida resultó la propuesta que fue aprobada por unanimidad, descargándose de un plumazo los susodichos miembros del Partido Popular de buena parte de la carga de trabajo que conlleva dedicarse al servicio público, aunque sea a costa del sufrido contribuyente sanlorentino, que a la postre es el que sufraga los 358.160 € del nuevo Contrato de Asesoría de Desarrollo de la Concejalía de Urbanismo y Servicios que hace algunas semanas recayó en AURIGA, como ya con anterioridad sufragó los 741.012 ,17 euros que el Ayuntamiento abonó a la misma mercantil en concepto de otros servicios prestados.

Hasta la fecha, el Jefe «Provisional» de la Brigada de Obras y Supervisor de Servicios venía realizando las funciones que ahora asume AURIGA; y aunque dicho empleado haya caído en desgracia debido a la dimisión de su mentor en el cargo, el mismo seguirá manteniendo su estatus actual y percibiendo la misma retribución anual, pasando a realizar otros trabajos diferentes a los incluidos en el catálogo de funciones del cargo que ocupa, como son la supervisión e informe sobre las licencias de obras concedidas a particulares en cuanto a la correcta reposición de pavimentos afectados o levantados en la vía pública. En román paladino: para comprobar que las aceras y las calzadas han quedado correctamente una vez se haya acabado cualquier obra realizada por un particular.

En el expediente redactado por el Técnico de Personal sobre dicho cambio de funciones, queda claro que el técnico en cuestión no las debe tener todas consigo cuando, además de subrayar que el citado puesto fue creado en Pleno ordinario de fecha 29 de marzo de 2007 y cubierto de forma provisional (6 años ha), en el último párrafo añade una coletilla que literalmente dice: «el informe se emite sujeto a otro mejor fundado en derecho»; lo que al común de los mortales le recuerda el acto de lavarse las manos que protagonizara Poncio Pilatos. Y es que donde manda patrón o manda marinero.

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