Aunque la Junta de Gobierno Local ha acordado interponer un recurso de reposición contra el expediente sancionador incoado por la Confederación Hidrográfica del Tajo por verter aguas residuales urbanas en el arroyo de las Cebadillas, la desastrosa política medioambiental llevada a cabo por el Ayuntamiento se plasma también en las grandes roturas que presenta un colector que deja a cielo abierto torrentes y cascadas de aguas fecales que afectan a unas zonas concretas del bosque de La Herrería, junto al Monasterio, el Club de Golf y el albergue juvenil Nuestra Señora de Buen Aire. Otro tanto ocurre en el Valle de los Caídos, con la absoluta pasividad del Ayuntamiento, a cuyo término municipal pertenecen los terrenos en los que está enclavado el conjunto monumental. ¿Estará esperando el Ayuntamiento a que le sancionen de nuevo para poner coto a los vertidos y la roturas de colectores?

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